domingo, 4 de diciembre de 2011

NZ parte 1: de Christchurch a Moeraki

De Christchurch a Moeraki.

Los primeros días, siempre son un poco difíciles. La inercia de seguir sentado en una sala caliente se opone al masoquista deseo de pedalear bajo la lluvia y el frío. Y yo estaba mal preparado para enfrentar a los elementos. No llevaba un pantalón impermeable y en Nueva Zelanda llueve mucho. En Ashburton visité a mi amiga taiwanesa Hsin Lu con quién, disfruté mi primera hamburguesa en la ruta… y aunque fui insistente para dormir en su patio, su casero no le permitió visitas y decidí continuar mi camino para acampar fuera de la ciudad. Los primeros kilómetros del viaje fueron llanos, aburridos, con mucho tránsito y ruidosos, pues iba al sur por la Ruta 1 (principal) de la Isla Sur. 

La tercera noche llegué a Pleasant Point, donde Annie Mulvaney y su hijo Daniel me dieron una acogida kiwi y me llevaron al bar al aire libre local para escucharlos tocar junto a los otros músicos del pueblo. Ahí además me repuse de la alergia y compré cosas como los pantalones impermeables y un sleepin bag pequeño para combinar con el mío y no titiritar en las noches del sur. Después empezó lo bueno, me desafané de la Ruta 1 y comencé a subir hacia las montañas centrales por la pintoresca Ruta 8, en el camino, además de tener a las cimas nevadas de horizonte, divisé flores, borregos, vacas, toros, venados, conejos, alpacas y llamas. 

La subida.


Al día siguiente llegué al famoso Lake Tekapo, de brillantes aguas color azul COMEX y ahí me encontré con Ganesh, el singular moreno malayo de gran sonrisa. Al día siguiente quisimos probar nuestra sangre tropical en las gélidas aguas del lago… y definitivamente no eran para nosotros. Luego por la tarde, decidimos caminar al observatorio que había en las afueras del pueblo y cabe mencionar que no lo hicimos por ningún camino ni vereda. 

Lake Tekapo.
Ganesh y yo cerca del observatorio de Lake Tekapo.

El primero de Diciembre cada quién partió por sus medios, yo en bicicleta de nuevo hacia la costa y el a dedo. Yo disfruté mucho de ir por una carretera privada a lado de un canal de agua azul turquesa durante kilómetros. Esa noche cuando acampé perdí el odómetro, pero milagrosamente lo encontré en las aguas transparentes del arroyo que acababa de cruzar y luego me bañé en el helado río. El trayecto al día siguiente fue largo (127 km), soleado y con mucho viento. Pasé por Kurow, el humilde pueblo dónde creció Richie McCaw, capitán del equipo nacional de Rugby los All Blacks… héroe y sex symbol nacional. Y llegué de nuevo a la costa al poblado colonial de Oamaru, hermosa ciudadcita victoriana que alguna vez fue un puerto exitóso y que ahora era refugio de los pingüinos azules y de ojo amarillo. Pasé un día de turista y descansando, conociendo el lugar y disfrutando una de las pocas ciudades con arquitectura histórica. 


Graffiti en Oamaru.

Calle de almacenes coloniales en Oamaru.

 Al día siguiente partí de nuevo hacia el sur por la costa, primero por un hermoso camino abandonado por deslaves y luego por la congestionada Ruta 1. 


Carretera accidentada camino a Moeraki.

En ese tramo unos tipos me hicieron señales para detenerme en un local de “Chips” y ahí estaba Antoine, quien pedaleaba la misma ruta, cargaba una Canon y tenis Salomon… en fin, la única diferencia era que era jardinero en un jardín para mariposas viajeras, al sur de Francia. Esa tarde fuimos juntos a Moeraki Boulders –rocas esféricas en la playa- y continuamos varios días así hasta llegar a Invercargill…


Antoine contemplando en Moeraki Boulders.

No hay comentarios:

Publicar un comentario