martes, 30 de noviembre de 2010

Mérida-Puerto Morelos

Después de escuchar las historias de Toño y Karel por Europa, de lo reconciliador que era viajar en bicicleta, tenía que hacerlo. Programé todo para mi periodo vacacional de noviembre, nadie podía acompañarme en esas fechas. Ni modo. Coincidía con que mi amigo Pablo se lanzaba a la aventura de poner un bar en la playa, en Puerto Morelos. Le había vendido una bici como 2 años atrás, medio la usaba pero no se la podía llevar a la playa. Pues que mejor, yo se la llevaría. Averiguando las condiciones para poder llevarte una bicicleta en avión, me enteré que es una lana. Encontré una aerolínea que iba hacia la península de Yucatán que no cobraba, medio trazada la ruta y compré el vuelo a Mérida con regreso desde Cancún. Armé una especie de capullo con la bici desarmada y las alforjas con todas mis cosas, todo envuelto en plástico burbuja y pegado con cinta canela. Funcionó.
De Mérida salí tempranito, me perdí un ratito por la ciudad, estaba agradable, acababa de llover. Después Pasé por cenotes medio perdidos, hermosos, con sus bolsas de basura flotando, verdad. por haciendas muy elegantes con restaurantes y centros de espectáculos. La acampada me agarró en un campo de Beisbol de una comunidad que nunca supe como se llamaba.
Los caminos alternos son muy solitarios,ideales. Todo plano.
Me fui parando en diferentes pueblos, comiendo delicios siempre viajando hacia el sur, por el camino del Puc. Esta es la región "montañosa" de Yucatán, cerros con no mas de 800m SNM. Llegué a Ticul, de ahí a Santa Elena y las alucinantes ruinas de Kabáh, Sayil y Labná, ahí me agarró la noche.
Las grutas de Loltún tienen el misterio de lo subterráneo, percibido por los mayas, plasmando en las paredes por elaborados códices difíciles de interpretar. Llegué a Tekax, de ahí a Peto, pueblo, que, como todos los de regular tamaño tiene un convento bastante desproporcionado.
En ese trayecto inició el achaque, me dio un dolor en el tendón de Aquiles derecho que no me dejaba ni caminar, me quedé en Peto 3 días y sus noches elucubrando como le podía hacer para resolver el problema. Al final, el tiempo y unos antiinflamatorios me permitieron seguir. La planicie regresó, paisajes interminables que se repiten todo el tiempo, las nubes se mueven como una proyección. Pasé por varios pueblos como Ichmul que tiene tres conventos uno sucedáneo del otro. El mas viejo ya se lo está comiendo la hierba. La gente de estos lugares es muy amable, como es la naturaleza del hombre. esa noche dormí a la orilla del camino sufriendo un ataque brutal de moscos y que con las bondades del humo pude sobrellevar el ocaso. Seguí por una región mas selvática, cruce la carretera que va a Carrillo Puerto y continué en dirección al Caribe, hacia el este y terminé en Cobá. Aquí está la piramide mas alta de la península y el punto mas alto a la redonda. Visité unos cuantos cenotes de esta región y se nota la presencia del turismo internacional, por entrar a nadar, 70 pesitos. Llegué a la playa casi de noche, encontré un lugar dodne quedarme a las afueras de Tulum en una seudoconstrucción de maderas y láminas de cartón. Fue la sugerencia de un tipo canadiense que también estaba acampando ahí.
Ricardo